El proyecto se plantea para ciudades con una población superior a 120.000 habitantes. Fotos: Gorka de Tomás.

Agencia de Noticias UN | Este proyecto, que contaría con el apoyo de la Embajada de Francia, integraría estudiantes de doctorado y maestría de múltiples disciplinas y buscaría la participación de distintas universidades y de las ciudades.

La idea, surgida en el marco del Año Francia-Colombia, es especialmente interesante para ciudades grandes e intermedias que cuentan con una población superior a los 120.000 habitantes en sus núcleos urbanos y que además se consideren de alto impacto en la primera etapa de posconflicto.

Para el profesor Christophe Claramunt, director del Instituto de Investigación de la Escuela Naval de Francia, especialista en sistemas espaciales y big data, esta sería una forma de empezar a crear e instalar mecanismos que permitan gestionar las ciudades de otra manera, con más posibilidades para un mejor mantenimiento y mejor planificación e integración de las instituciones con los habitantes. También posibilitaría una mayor trasparencia y la potencial reducción de la corrupción, observó.

“Ahora nos encontramos en un punto en el que la tecnología es inteligente, no es tan costosa y existen las redes de telecomunicaciones para que –al unificar sensores de todo tipo y otras distintas tecnologías con aplicaciones móviles– puedan contribuir enviando datos con regularidad”, apuntó Claramunt.

En ese sentido, el adjunto de Cooperación Universitaria de Francia en Colombia, Enrique Sánchez-Albarracín, considera la iniciativa atractiva tanto desde la perspectiva técnica como de la social. Además, encaja perfectamente dentro de los objetivos que se han marcado para este Año Colombia-Francia, y de lo que se pretende hacer en los próximos años.

“Desde la Embajada vemos con buenos ojos la iniciativa; para nosotros es muy interesante acompañar a Colombia en estos nuevos retos que tiene por delante por el momento histórico del posconflicto”, indicó el funcionario del Gobierno francés. Al respecto, precisó que a través del diálogo científico y la interacción con la población “podemos transformar los problemas del pasado en oportunidades para el futuro”.

Para el profesor Willington Siabato, del Departamento de Geografía, especialista en análisis espacial y del territorio, este es el momento oportuno para gestionar los territorios urbanos a partir de modelos espaciales sólidos que permitan basar las políticas de gestión en sistemas mesurables y equiparables. Agregó que una de las razones por las que las políticas territoriales fracasan es por la falta de seguimiento y control, y esto deriva de la incapacidad de medir lo que se hace.

“El big data, los modelos de ciudades inteligentes y otras iniciativas como la información geográfica voluntaria (VGI) nos permiten medir de principio a fin lo que hacemos y tomar el control. Si contamos con un flujo de datos constante y con las herramientas de análisis adecuadas, iremos un paso adelante de los potenciales problemas y por tanto del desarrollo territorial”, mencionó el profesor de la Facultad de Ciencias Humanas.

Los académicos coinciden en que no se trataría de hacer un proyecto científico para científicos, sino para los ciudadanos, implicándolos, logrando que las poblaciones se apropien de sus ciudades y, a través de la tecnología, puedan ayudar al desarrollo y a potenciar el futuro de sus núcleos urbanos.